El río de la vida
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Ha llegado a Puerto Pirámides en bicicleta, todavía está a medio camino de su viaje. Su destino es la vida misma, no es una viaje para ir o volver a un lugar conocido. Tampoco se escapa ni quiere olvidar a nadie. Aunque tiene un destino, Mar del Plata, pero no tiene mucha importancia. La aventura que ha emprendido le está sirviendo para dejar atrás su conocido yo y descubrir a la persona que está naciendo kilómetro a kilómetro.
En la Patagonia Argentina hay una media de dos con cinco habitantes por kilómetro cuadrado. Nada de lo que sucede puede llamarse habitual. Por muy bien que planees tu vida, siempre hay algo que te aparta a la fuerza de tu zona de confort. Los paisajes infinitos, las carreteras rectilíneas que desaparecen en el horizonte y el viento, el eterno viento que no descansa, define tu día a día y quieras o no, toma el control de tu vida. Es un mundo que te arroya y sorprende, porque nunca es como lo esperas. Hay veces que asusta, pero enseguida te das cuenta que no sirve de nada tener miedo, ignorarla o esconderte de ella. No puedes mirar a otro lado e ignorarla. Por mucho que intentes continuar por el camino que tan minuciosamente te prepararon desde la infancia con tan buenas intenciones, sucederá algo que te llevará replantearte toda tu existencia.
Vivir ene este lugar tan solitario te empuja a seguir un camino incierto que se muestra día a día. Mayormente de manera sorpresiva y rompedora, obligándote a dejar a un lado los planes, lo previsto y previsible. Al igual que los lugares, también te encuentras con personas que te hacen replantearte el camino que sigues cuando las ves vivir sus vidas con una sinceridad implacable. Encontrarse con ellas es como llegar a un cruce de caminos donde te das de bruces con la posibilidad de ser libre, ignorar los prejuicios, tomar decisiones y ser sincero con tus emociones. Sé también que habrá muchas contradicciones detrás de su sonrisa, la frescura de sus ojos y la aparente indiferencia con la que mira todo. También veo la expectación de todos con los que se cruza, en las conversaciones de pueblo chico en las que se ha convertido en protagonista y la curiosidad que ha despertado. Ha llamado la atención de todos, la mujer que ha llegado en bicicleta impulsada por la libertad de poder ir y venir sin dar explicaciones, sin justificarse, con una sonrisa arrolladora que lo dice todo y acalla las preguntas. Creo que todos ha visto que la libertad hay que elegirla y eso es lo que ha hecho ella, hace ochocientos kilómetros.
Kika o Federica, mejor Kika, ya que es un nombre que la convierte en la heroína de su propia historia. Creo que nunca he conocido a nadie como ella, solo en las novelas y películas. Tampoco sé si es la protagonista o el personaje secundario que pondrá el mundo del protagonista patas arriba y le forzará a comenzar su aventura a la búsqueda de su Santo Grial.
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